Devocional │ Cansados de ser el mismo

La naturaleza humana tiene una tendencia hacia el pecado y la rebeldía contra Dios (Romanos 3:23, 6:23). Esta tendencia hace que a menudo resistamos los cambios que Dios quiere hacer en nuestras vidas, ya que implica dejar atrás nuestro egoísmo y someternos a la voluntad de Dios (Mateo 16:24-25). Además, a menudo tememos lo desconocido y preferimos mantenernos en nuestra zona de confort, incluso si esto significa seguir en un comportamiento pecaminoso o destructivo. Pero a través de la fe en Jesucristo y el poder del Espíritu Santo, podemos ser transformados y capacitados para cambiar y vivir una vida de rectitud y obediencia a Dios (2 Corintios 5:17, Filipenses 4:13).

CANSADOS DE SER IGUALES PERO CON MIEDO A CAMBIAR

Hay varias razones por las que a menudo nos sentimos cansados de ser los mismos y, sin embargo, no nos atrevemos a cambiar. Una de ellas puede ser el miedo a lo desconocido, ya que el cambio conlleva incertidumbre y nos saca de nuestra zona de confort. También puede haber una resistencia natural al cambio debido a la comodidad que sentimos en nuestras rutinas y patrones de comportamiento. Además, puede haber un temor subyacente de perder nuestra identidad o de no ser aceptados por los demás si cambiamos.

En la Biblia, el apóstol Pablo habla de la lucha que experimentó entre su ego y su deseo de seguir a Cristo. Él escribió en Romanos 7:15, «Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago.» Esto sugiere que incluso los líderes espirituales pueden enfrentar dificultades para cambiar y luchar con su propio ego. Sin embargo, Pablo también nos recuerda en Filipenses 4:13 que «todo lo puedo en Cristo que me fortalece», lo que significa que podemos encontrar la fuerza para cambiar si confiamos en Dios y seguimos Su guía.

El ego puede ser un obstáculo para el cambio, ya que puede impedir que las personas reconozcan sus propias limitaciones o errores y admitan que necesitan cambiar. Sin embargo, la Biblia enseña que debemos estar dispuestos a someternos a la voluntad de Dios y permitir que Él nos transforme, incluso si eso significa dejar atrás nuestro ego y enfrentar cambios incómodos. En Filipenses 2:3-4, se nos insta a «no hacer nada por rivalidad o por vanidad, sino que con humildad cada uno considere a los demás como superiores a sí mismo, no buscando cada uno sus propios intereses, sino más bien los intereses de los demás.» Al dejar de lado nuestro ego y nuestra resistencia al cambio, podemos abrirnos a la transformación que Dios tiene para nosotros.

En la historia de Jacob, vemos que su vida fue transformada por Dios a través de una serie de difíciles situaciones y pruebas. Jacob era un hombre que luchaba con Dios y con los hombres, pero su encuentro con Dios le cambió para siempre. Después de luchar con un ángel de Dios toda la noche, Jacob recibió un nuevo nombre, Israel, que significa «lucha con Dios». A partir de ese momento, Jacob comenzó a vivir una vida de obediencia a Dios y a confiar en Él. A medida que seguía a Dios y cumplía con su llamado, Jacob experimentó bendiciones en su vida y un mayor acercamiento a Dios. A través del ejemplo de Jacob, vemos que es posible cambiar y crecer espiritualmente cuando confiamos en Dios y seguimos Su voluntad.

Jacob nos muestra la importancia de cambiar y crecer en nuestro caminar con Dios. Pero como nos muestra su propia experiencia, cambiar no es fácil. Requiere humildad para reconocer nuestras debilidades, fe para confiar en Dios y su plan, y perseverancia para seguir adelante cuando las cosas se ponen difíciles. Jacob tuvo que luchar con Dios y con su propia naturaleza para alcanzar su transformación. Sin embargo, a través de la gracia de Dios llegó a ser un hombre renovado y bendecido. Así como Jacob, nosotros también podemos experimentar la transformación que Dios tiene para nosotros si estamos dispuestos a enfrentar nuestras debilidades, confiar en su plan y perseverar en nuestra fe.

 

¿POR QUÉ NOS CUESTA TANTO CAMBIAR?

1. La naturaleza humana es propensa al pecado y a la rebeldía contra Dios:

«Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios» (Romanos 3:23).

2. El pecado puede tener un agarre poderoso en nuestras vidas:

«Pero cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte» (Santiago 1:14-15).

3. El cambio requiere una transformación interna completa:

«Así que, si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas» (2 Corintios 5:17).

4. El cambio puede ser doloroso y requerir sacrificio:

«Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta» (Romanos 12:1-2).

5. Es importante tener fe y confiar en Dios para ayudarnos a cambiar:

«Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios» (Romanos 10:17).


6. Necesitamos buscar el consejo y el apoyo de otros creyentes para ayudarnos en nuestro cambio:

«El que anda con sabios, sabio será; Mas el que se junta con necios será quebrantado» (Proverbios 13:20).

7. Debemos estar dispuestos a arrepentirnos y pedir perdón cuando sea necesario:

«Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad» (1 Juan 1:9).

CÓMO JACOB DECIDIÓ CAMBIAR

1. La importancia de la fe y la obediencia a Dios:

Jacob aprendió a confiar en Dios y a seguir Sus mandatos, incluso en situaciones difíciles (Génesis 28:20-22, Génesis 32:9-12).

2. El valor de la perseverancia y la lucha contra las dificultades.

Jacob tuvo que enfrentar muchos desafíos en su vida, pero no se rindió y siguió luchando (Génesis 32:24-28).

3. La necesidad de reconocer y arrepentirse de nuestros errores.

Jacob tuvo que enfrentar las consecuencias de sus acciones, pero también aprendió a pedir perdón y a hacer las paces con aquellos a los que había lastimado (Génesis 33:1-4).

4. La importancia de perdonar y dejar ir el rencor.

Jacob pudo reconciliarse con su hermano Esaú y dejar atrás el pasado (Génesis 33:11).

5. La necesidad de confiar en la protección de Dios.

Jacob experimentó la guía y protección de Dios en su vida y aprendió a confiar en Su providencia (Génesis 35:3, Génesis 48:15-16).

TOMEMOS ACCIÓN

Cambiar es un proceso difícil y muchas veces doloroso, pero necesario para nuestro crecimiento personal y espiritual. Como vimos en el ejemplo de Jacob en la Biblia, la transformación requiere una decisión firme, perseverancia y confianza en Dios. A través de la fe y la obediencia, podemos superar nuestras limitaciones y alcanzar nuestro potencial, aunque el camino no sea fácil. Es importante recordar que la transformación no es un evento único, sino un proceso continuo que requiere esfuerzo constante y la ayuda de Dios y la comunidad. Al estar dispuestos a cambiar, podemos experimentar la vida en toda su plenitud y convertirnos en la mejor versión de nosotros mismos.

ORACIÓN

Amado Dios, te pedimos humildemente que nos ayudes a transformarnos y cambiar para ser mejores cada día. Sabemos que es un proceso difícil y lleno de retos, pero confiamos en que con tu ayuda podemos lograrlo. Al igual que Jacob, queremos escuchar tu voz y seguir tu guía para alcanzar las bendiciones que tienes preparadas para nosotros. Ayúdanos a vencer nuestros miedos y debilidades, y a encontrar la fuerza y la motivación necesarias para avanzar en nuestro camino de transformación. Te pedimos que nos des la sabiduría y la paciencia para comprender que el cambio no se da de la noche a la mañana, sino que es un proceso constante que requiere de nuestra constancia y esfuerzo. En tu nombre oramos, Amén.

Ministerio Maná