Devocional │ La carne o el ESPÍRITU, tú decides

En nuestra vida cristiana, a menudo nos enfrentamos a la lucha entre el espíritu y la carne. Jesús mismo mencionó este conflicto cuando les dijo a sus discípulos en el huerto de Getsemaní: «Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil» (Mateo 26:41, Marcos 14:38). En este blog, exploraremos esta lucha constante y cómo podemos fortalecer nuestro espíritu para resistir las debilidades de la carne y crecer en nuestra fe.

 

LA LUCHA ENTRE LA CARNE Y EL ESPÍRITU ES UNA REALIDAD

La lucha entre el espíritu y la carne es una realidad en la vida de todo creyente. El espíritu es nuestra parte interna que busca agradar a Dios, mientras que la carne es la parte de nosotros que responde a los deseos terrenales y pecaminosos. Para crecer en nuestra fe, es fundamental reconocer y enfrentar esta lucha diariamente.

 

Este es un tema central en las cartas de Pablo. Esta lucha consiste en la tensión constante entre nuestros deseos espirituales y nuestras inclinaciones carnales. Para comprender y enfrentar esta lucha, debemos reconocer nuestras debilidades y buscar constantemente la guía y el fortalecimiento de Dios.

1. Seducidos por la Palabra de Dios: Colosenses 1:9-10

Pablo nos anima a tener sed y hambre de la Palabra de Dios, lo que nos ayuda a crecer espiritualmente y a resistir las tentaciones. La Palabra de Dios debe ser nuestra fuente de sabiduría, guía y fuerza en nuestra vida cristiana.

2. Crucificando la carne y viviendo en el espíritu: Gálatas 5

En Gálatas 5, Pablo nos enseña acerca de los frutos del espíritu y cómo debemos crucificar la carne con sus pasiones y deseos. Vivir en el espíritu significa ser controlados por Dios y buscar su dirección en nuestras vidas. Al vivir en el espíritu, podemos experimentar los frutos del espíritu, como el amor, la alegría, la paz, la paciencia, la bondad, la fidelidad, la mansedumbre y el dominio propio.

3. La evidencia de un creyente: la fidelidad, la mansedumbre y el dominio propio

Pablo enfatiza que la evidencia de un creyente verdadero es la manifestación de los frutos del espíritu en su vida. Si no mostramos estos frutos, es posible que no hayamos entendido o crucificado la carne en nuestras vidas.

4. Comprendiendo Romanos 8:4-8

En estos versículos, Pablo contrasta la vida según la carne con la vida según el Espíritu. Aquellos que viven según la carne tienen la mente puesta en los deseos carnales, mientras que aquellos que viven según el Espíritu se enfocan en las cosas espirituales. Pablo nos advierte que vivir según la carne lleva a la muerte espiritual, mientras que vivir según el Espíritu nos lleva a la vida y la paz.

5. La decisión de vivir según el Espíritu

Como creyentes, debemos tomar la decisión consciente de vivir según el Espíritu. Esto implica dejar de lado nuestros deseos egoístas y carnales y enfocarnos en buscar la voluntad de Dios en nuestras vidas. Al hacerlo, experimentaremos la vida y la paz que Dios promete a aquellos que viven según el Espíritu.

6. Cómo vivir según el Espíritu

Para vivir según el Espíritu, podemos seguir estos pasos:

  • Estudiar y meditar en la Palabra de Dios para comprender su voluntad y propósito para nuestras vidas.
  • Orar y comunicarnos regularmente con Dios, buscando su guía y dirección.
  • Rendir nuestras vidas a Dios, permitiendo que el Espíritu Santo nos guíe y controle.
  • Practicar la disciplina espiritual, como la oración, el ayuno y la meditación, para fortalecer nuestro espíritu.
  • Participar en una comunidad cristiana, donde podamos apoyarnos mutuamente en nuestra vida espiritual y crecimiento.

7. Los beneficios de vivir según el Espíritu

Al tomar la decisión de vivir según el Espíritu, disfrutaremos de muchos beneficios, como:

  • La paz y la seguridad en nuestra relación con Dios.
  • El crecimiento espiritual y la madurez.
  • La habilidad para resistir las tentaciones y las pruebas.
  • La manifestación de los frutos del Espíritu en nuestras vidas, como el amor, la alegría, la paz, la paciencia, la bondad, la fidelidad, la mansedumbre y el dominio propio.

    TOMEMOS ACCIÓN

     

    Nosotros, como creyentes, debemos tomar acción en nuestra vida espiritual al decidir vivir según el Espíritu en lugar de la carne. Para lograrlo, es fundamental que nos sumerjamos en la Palabra de Dios, oremos constantemente, nos rindamos al control del Espíritu Santo y practiquemos disciplinas espirituales que fortalezcan nuestra fe. Además, es esencial que formemos parte de una comunidad cristiana que nos apoye y nos anime en nuestra lucha espiritual. Al tomar estos pasos juntos, nos acercaremos más a Dios y experimentaremos la vida y la paz prometidas a quienes viven según el Espíritu.

ORACIÓN

Señor, te agradecemos por tu amor y misericordia que nos sostienen día a día. Reconocemos que la lucha entre el espíritu y la carne es constante en nuestras vidas, y necesitamos tu fuerza y guía para vivir según el Espíritu. Ayúdanos a enfocar nuestra mente en las cosas espirituales, a rendirnos a tu control y a buscar tu voluntad en todo lo que hacemos. Que podamos experimentar la vida y la paz que vienen al vivir en el Espíritu y al permitir que tu gracia obre en nosotros.

Padre, te pedimos que nos ayudes a comprometernos con la oración, el estudio de tu Palabra y la práctica de las disciplinas espirituales que nos acercan a ti. Bendice nuestra participación en la comunidad cristiana, y que juntos podamos crecer en nuestra fe y apoyarnos mutuamente en nuestra lucha espiritual. Confronta nuestros corazones y nuestras mentes para que siempre estemos dispuestos a vivir según el Espíritu, reflejando tu amor, tu bondad y tu gracia en nuestras vidas. En el nombre de Jesús, amén.

Ministerio Maná