Devocional | ¿Qué Hace Jesús En El Cielo?

El cielo es el lugar donde Jesús ascendió después de su resurrección y es donde actualmente mora junto al Padre. Como cristianos, es importante comprender qué está haciendo Jesús en el cielo, ya que su obra continúa siendo fundamental para nuestra fe y vida espiritual. En este artículo, exploraremos en detalle algunas de las funciones que Jesús desempeña en el cielo y cómo estas funciones impactan nuestra vida cotidiana.

JESÚS SIEMPRE PIENSA EN NOSOTROS

Comprender lo que Jesús hace en el cielo nos da una visión más profunda de su amor, cuidado y compromiso continuo con nosotros. Su intercesión, preparación de nuestro hogar celestial, reinado como Rey, supervisión de la iglesia y colaboración con el Espíritu Santo en nuestra santificación son solo algunas de las formas en que Jesús sigue trabajando por nuestro bien. Como creyentes, podemos encontrar consuelo, esperanza y ánimo al recordar la obra de Jesús en el cielo y su impacto en nuestras vidas.

1. Jesús intercede por nosotros:

La intercesión de Jesús por nosotros es un aspecto esencial de su obra en el cielo. Como nuestro sumo sacerdote, Jesús ha entrado en el lugar santísimo del cielo y ha presentado su sacrificio perfecto ante el Padre (Hebreos 9:11-12). Su intercesión constante nos garantiza que siempre tenemos a alguien que nos representa y nos defiende ante el Padre celestial (Hebreos 7:25). Además, como abogado (1 Juan 2:1), Jesús aboga por nosotros cuando caemos en pecado, recordándole al Padre su sacrificio expiatorio en nuestro nombre.

2. Jesús prepara un lugar para los creyentes:

La promesa de Jesús en Juan 14:2-3 nos asegura que está trabajando en nuestro beneficio, preparando un hogar eterno para nosotros en el cielo. Este lugar no solo será un refugio de descanso y paz, sino también un espacio donde estaremos en comunión perfecta con Dios y con otros creyentes (Apocalipsis 21:1-4). Jesús nos promete que, al preparar este lugar, garantiza nuestra esperanza y nuestra herencia eterna en su presencia.

3. Jesús reina como Rey:

Después de su resurrección y ascensión, Jesús fue exaltado y entronizado a la diestra del Padre (Hechos 2:33). Su posición en el cielo demuestra su autoridad sobre toda la creación y su reinado eterno como Rey de reyes y Señor de señores (Apocalipsis 19:16). La soberanía de Jesús trae consuelo y esperanza a los creyentes, ya que sabemos que él está en control de todas las cosas y tiene un plan perfecto para la humanidad y la creación.

4. Jesús supervisa a la iglesia:

Jesús es la cabeza de la iglesia (Colosenses 1:18) y, desde el cielo, guía y dirige a su pueblo. A través del Espíritu Santo, Jesús capacita y equipa a los creyentes para llevar a cabo su misión en la tierra (Efesios 4:11-13). Esta dirección y supervisión celestial aseguran que la iglesia siga siendo fiel a su propósito y que los creyentes continúen creciendo en su relación con Cristo (Efesios 1:22-23).

5. Jesús colabora con el Espíritu Santo en nuestra santificación:

Jesús y el Espíritu Santo trabajan juntos en el proceso de santificación de los creyentes. Mientras Jesús intercede por nosotros en el cielo, el Espíritu Santo trabaja en nuestros corazones, transformándonos a la imagen de Cristo (2 Corintios 3:18). Esta obra conjunta nos ayuda a crecer en santidad y madurez espiritual, permitiéndonos vivir una vida que refleje el carácter y el amor de Jesús en el mundo (Gálatas 5:22-23).

Llamado a la acción:

Reflexiona sobre las funciones que Jesús desempeña en el cielo y cómo estas impactan tu vida diaria. ¿De qué manera te anima y fortalece saber que Jesús está intercediendo por ti, preparando un lugar para ti y supervisando tu crecimiento espiritual? Dedica tiempo a orar y agradecer a Jesús por su obra en el cielo y pide su guía y dirección en tu vida.

Oración:

Señor Jesús, gracias por tu obra en el cielo y por todo lo que haces por nosotros. Te agradecemos por interceder ante el Padre en nuestro nombre, preparar un lugar para nosotros en el cielo y colaborar con el Espíritu Santo en nuestra santificación. Ayúdanos a vivir nuestras vidas en gratitud y amor por todo lo que has hecho y continúas haciendo por nosotros. En tu nombre, amén.

Ministerio Maná