Devocional │ ¿Cómo afecta la actitud a tus decisiones?

¿Cómo afecta tu actitud tus decisiones?

¿Cómo está tu actitud hoy? Esta es una pregunta importante que debemos hacernos todos los días. La actitud es el sentimiento interior que expresamos en nuestra conducta. Se ve en cómo hablamos, cómo nos comportamos con las personas, cómo hacemos nuestro trabajo y cómo enfrentamos las relaciones. Muchas veces, nuestra actitud es contagiosa y puede afectar a los demás a nuestro alrededor.


¿Qué es la actitud?


La actitud es la forma en que expresamos nuestros sentimientos internos a través de nuestra conducta. Se manifiesta en la forma en que hablamos, en cómo nos comportamos con los demás, en cómo hacemos nuestro trabajo y en cómo enfrentamos las relaciones. Muchas veces, la gente evita estar cerca de aquellos que tienen una actitud negativa porque es contagiosa.


Muchas veces, nuestra actitud puede ser el factor que marque la diferencia en nuestro día a día. Una actitud positiva nos ayuda a ver las cosas de manera más optimista y a manejar los obstáculos de la vida de manera más saludable. Por otro lado, una actitud negativa puede empañar incluso las cosas más buenas de la vida. Por eso, es importante prestar atención a nuestra actitud y trabajar en ella. A continuación, vamos a ver algunos aspectos a tener en cuenta para cambiar nuestra actitud y vivir de manera más positiva.

Para tener una buena actitud, es importante recordar algunos puntos clave:

Aprender a tener gratitud:
Muchas veces nos quejamos por todo, incluso cuando las cosas van bien. Pero el apóstol Pablo nos dice en Filipenses 4:11-13: “He aprendido a estar contento, cualquiera sea mi situación. He aprendido a estar sin nada y he aprendido a estar en abundancia. Tanto a saciarme como a tener hambre, tanto a tener abundancia como a padecer necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. Aprender a tener gratitud nos ayuda a tener una actitud más positiva y a ver las cosas de manera diferente.

Olvidar el pasado y mirar hacia adelante:
Como dice Filipenses 3:13-14, “No pretendo haberlo ya alcanzado, pero una cosa hago: olvidando lo que queda atrás y extendiéndome a lo que tengo por delante, prosigo al objetivo, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús”. Es importante dejar ir el pasado y no cargar con el peso de las malas experiencias o de las personas que nos han hecho daño. En su lugar, debemos mirar hacia adelante y enfocarnos en el objetivo final que tenemos en Cristo.

Confiar en Dios:
A veces creemos que tenemos que controlar todo y resolvemos nuestros problemas por nuestra cuenta. Pero Dios nos llama a confiar en Él y a dejar que sea Él quien guíe nuestra vida. Salmos 37:5 dice: “Confía en el Señor y haz el bien; habita en la tierra y verás cómo el Señor hace prosperar tu justicia”. Confiar en Dios nos da la paz y la seguridad que necesitamos para tener una actitud positiva.

Tener una actitud de servicio: Muchas veces nos centramos en nuestras propias necesidades y deseos, pero Jesús nos enseña a servir a los demás. En Mateo 20:28, Jesús dice: “Hijo mío, no me has servido a mí, sino a los más pequeños”. Tener una actitud de servicio nos ayuda a poner a los demás antes que a nosotros mismos y a tener un corazón de amor y compasión.

Cambiar nuestra actitud es un proceso y requiere esfuerzo y determinación. Pero al hacerlo, podemos experimentar una vida más satisfactoria y agradable, tanto para nosotros mismos como para los demás. ¿Te animas a hacer un cambio en tu actitud hoy?

Oración
Querido Dios, sé que a veces me quejo y me enfoco en mis propias necesidades y deseos. Perdóname por tomar esta actitud egoísta en vez de buscar cómo puedo servir a los demás. Ayúdame a cambiar mi actitud y a ver las cosas desde tu perspectiva. Que mi corazón esté dispuesto a servir a los demás como Jesús lo hizo. Ayúdame a tener gratitud en todas las circunstancias y a confiar en que tú tienes un plan perfecto para mi vida. En el nombre de Jesús, amén.

Padre celestial, a veces me siento triste o preocupado por cosas que no tienen sentido. Ayúdame a recordar que tú estás en control y que puedo confiar en ti en todo momento. Perdóname por dejar que mis emociones me controlen en lugar de dejar que tu amor y tu paz me guíen. Ayúdame a tener una actitud de gratitud y a ver las cosas buenas que tienes para mí. Te pido que me des la fuerza para seguir adelante y para tener una actitud positiva incluso en las situaciones más difíciles. En el nombre de Jesús, amén.

Ministerio Maná