La vida es un camino, un recorrido que muchas veces puede ser difícil y lleno de obstáculos. La Biblia es nuestra lámpara que nos ilumina el camino y nos muestra la dirección correcta. Sin embargo, Dios nos ha dado un guía aún más poderoso: el Espíritu Santo. Él es nuestro compañero constante, siempre presente para guiarnos en cada paso del camino. Como hijos de Dios, se nos ha prometido que si seguimos al Espíritu, Él nos llevará por un camino de paz y justicia. La guía del Espíritu Santo es esencial para nuestra vida cristiana y nos permite vivir en plenitud como hijos de Dios. Como dice en Romanos 8:14, “porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios”. Sigamos la guía del Espíritu Santo y vivamos como los hijos de Dios que somos llamados a ser.

EL ESPÍRITU SANTO SIEMPRE HA ESTADO PRESENTE

El Espíritu Santo es nuestro guía y nos conduce por el camino que debemos seguir. A lo largo de la historia bíblica, vemos cómo Dios guía a su pueblo a través del Espíritu Santo. En el Antiguo Testamento, Dios guió a los israelitas a través del desierto en una columna de fuego y nube. En el Nuevo Testamento, Jesús prometió enviar al Espíritu Santo como guía para sus seguidores después de que él se fuera.

El Espíritu Santo es descrito como un consolador, un ayudador y un guía. Jesús lo llama el “Espíritu de verdad” en Juan 16:13 y dice que nos guiará a toda la verdad. También lo compara con un pastor que guía a sus ovejas en Juan 10:3-4. Si somos obedientes y nos dejamos guiar por el Espíritu Santo, podemos tener la seguridad de que estamos caminando por el camino correcto.

 

 

A menudo, luchamos con nuestra naturaleza pecaminosa que se resiste a la guía del Espíritu Santo. Nos apegamos a nuestras propias ideas y deseos, y nos negamos a soltar el control. Pero si queremos caminar en la plenitud del Espíritu Santo, debemos estar dispuestos a renunciar a todo lo que nos impide seguir su guía. Debemos aprender a escuchar su voz y seguir sus indicaciones, aunque a veces no sean lo que esperamos o deseamos. Solo entonces podemos experimentar la paz, el gozo y la plenitud que vienen al dejarnos guiar por el Espíritu de Dios.

QUÉ NOS IMPIDE SER GUIADOS POR EL ESPÍRITU SANTO

 

 

El pecado: El pecado nos aleja de Dios y nos impide escuchar Su voz. Debemos arrepentirnos de nuestros pecados y permitir que el Espíritu Santo nos limpie.

El egoísmo: A veces nuestras propias necesidades y deseos pueden impedir que escuchemos la voz de Dios. Debemos aprender a poner a Dios y a los demás antes que nosotros mismos.

La falta de fe: Si no confiamos en que Dios nos guiará, es poco probable que lo sigamos. Debemos tener fe en que el Espíritu Santo nos llevará a donde necesitamos estar.

La falta de oración y estudio de la Biblia: Si no pasamos tiempo en oración y estudiando la Palabra de Dios, es menos probable que escuchemos Su voz y sepamos cómo seguir Su guía.

La falta de obediencia: Si el Espíritu Santo nos guía en una dirección, debemos obedecer y seguir adelante, incluso si no entendemos completamente lo que está sucediendo.

El miedo: A veces el miedo puede impedirnos seguir la guía del Espíritu Santo. Debemos confiar en que Dios está con nosotros y que Su plan es para nuestro bienestar.

El mundo: nos presenta una versión distorsionada de la verdad y nos tienta con placeres temporales que nos distraen de la guía de Dios. Si nos dejamos llevar por los valores y prioridades del mundo, nos encontraremos caminando en una dirección opuesta a la que Dios nos quiere llevar. En cambio, debemos mantener nuestros ojos en Dios y pedirle al Espíritu Santo que nos guíe hacia la verdad y la vida eterna, por encima de cualquier tentación temporal que el mundo nos presente.

TOMEMOS ACCIÓN

Nosotros debemos tomar acción para dejarnos guiar por el Espíritu Santo. Debemos dejar atrás las cosas que nos impiden seguir su guía y estar dispuestos a seguir sus instrucciones. Debemos estar abiertos a su dirección y buscarlo en oración para que nos guíe en todas las decisiones que tomemos. Juntos podemos tomar esta decisión de dejar que el Espíritu Santo nos guíe y permitir que Él tenga el control de nuestras vidas. Así, podremos experimentar una vida llena de propósito y significado, y ser verdaderamente llamados hijos de Dios.

ORACIÓN

Padre celestial, en este momento venimos ante ti como un cuerpo de creyentes, conscientes de que necesitamos tu guía en nuestras vidas. Queremos dejar atrás todo aquello que nos impide escuchar la voz del Espíritu Santo y seguir sus instrucciones. Sabemos que tú eres el único camino y que sólo en tu presencia encontramos la verdadera paz y felicidad.

Te pedimos que nos ayudes a ser más sensibles a la voz del Espíritu Santo, que nos ilumines con tu sabiduría y nos llenes con tu amor para que podamos seguir tus planes perfectos para nuestras vidas. Danos la fuerza para renunciar a todo aquello que nos aleja de tu voluntad y para caminar con valentía en el camino que has trazado para nosotros. En el nombre de tu Hijo amado, Jesús, oramos, amén.

Ministerio Maná